Como un Diógenes posmoderno


(Entrevista a Herman Puig por Rafael Acosta de Arriba)


Herman Puig no busca una reconstrucción teatral del mundo antiguo.

Él busca al Hombre.

Lo despoja de sus atributos modernos,

de sus harapos, para esculpirlo con su lente.

Y los esculpe con sus músculos, nervios y arterias a flor de piel.

Sus fotografías están más cerca de la escultura que de la propia fotografía.

Elena Garro


Cuando yo he fotografiado un pene, he fotografiado un lingam, una imagen adorada en muchas culturas como el origen de la vida. Me he ido a otras dimensiones. Mi interés es hacer hincapié en la belleza, jerarquizarla, no asociar el desnudo a vicio o corrupción.

Herman Puig.



La primera noticia sobre Herman Puig me llegó desde Valencia, España, donde un crítico de arte y buen amigo me preguntó por correo electrónico si conocía de un fotógrafo cubano, octogenario, que hacía muy buenas fotos de desnudo. Al responderle negativamente el valenciano comenzó a enviarme alguna información que traté de complementar por mis medios. De esta forma, el nombre y la obra de Herman Puig se convirtieron en el acto en una obsesión por lo insólito del caso y por la notable calidad de las fotos que pude observar. Esto aconteció hace tres meses, en la recta final de un libro sobre el desnudo fotográfico que estaba escribiendo para una editorial extranjera; además, para mayor incredulidad, acababa de consultar un libro de un académico español sobre el tema que no mencionaba a Puig en sus páginas. También recordaba una tesis de maestría en Historia del Arte1 que tutoreé hace unos años donde tampoco salió a flote, a pesar de la acuciosa investigación realizada por la maestrante, el nombre de Puig.


Así las cosas y ya empeñado en vencer la molesta sensación de ignorancia que me embargaba, comencé a tratar de contactar a nuestro artista. Puig vive en Barcelona y recién un periodista cubano radicado en España le había entrevistado. Utilicé esta vía y no dio muchos resultados ya que el artista se resistía -debido al olvido sistemático de su país y un asunto pendiente en cuanto al reconocimiento que se le debía como fundador de la Cinemateca de Cuba (fundó la simiente de dicha institución en 1951, junto a Ricardo Vigón, Néstor Almendros, Tomás Gutiérrez Alea y otros jóvenes cinéfilos)- a establecer la comunicación. Pero finalmente un texto que había yo escrito hace unos diez años para la revista Sexología2 y que alguien colgó en la red solucionó el problema y Puig (al encontrarlo y leerlo) me envió un correo que estableció la ansiada conexión. Le había interesado el artículo y accedía a la entrevista que le pedía.


Entremos en materia, nuestro artista se marchó de Cuba en 1957 y se estableció primero en París donde se relacionó con destacados intelectuales y creadores (Man Ray, Susan Sontag, Octavio Paz, Rosellini, Cocteau, Elena Garro, Pabst, Gil de Biedma, entre otros), y comenzó a hacer fotografías de desnudos y retratos. Primero fueron desnudos de ambos sexos, luego se especializó en los masculinos, vale decir que una década antes que Robert Mapplethorpe comenzara a hacer los suyos (y de las suyas). Recibió persecuciones y hostigamientos del franquismo cuando se trasladó a vivir a Madrid debido a la censura de esas imágenes por el régimen, pero perseveró puesto que le interesaba demostrar que era un artista y no un pornógrafo; y es obvio que triunfó en esa prueba. Ha exhibido en París, Madrid, Stutgart, Hamburgo, Miami, Huelva, y en estos momentos estaba ultimando una muestra en un gimnasio de Barcelona. En los ochenta editó varios libros de fotografía de desnudos (a través de un sello editorial que creó, Herman Puig Editéur) primero que los editados por Taschen, con lo que confirmó una 3verdadera pasión por las imágenes del cuerpo a lo largo de su vida.


Finalmente hace dos semanas viajé a Madrid para cumplimentar compromisos académicos y conversamos durante varios días por teléfono. Puig deseaba moverse a la capital española para conocernos pero las exigencias de su exposición (estaba en las vísperas de la inauguración) se lo impidió. Conversar con él fue un verdadero placer pues a pesar de su edad es un hombre de voz joven que transparenta voluntad y fuerzas de seguir creando imágenes y exhibir su arte. Criollo y alegre por más señas De haberse efectuado dicho encuentro estoy seguro que esta entrevista hubiese sido más extensa pero considero que no es conveniente seguir demorando más el momento de poner en contacto con los lectores cubanos a este grande de nuestra fotografía.


  1. ¿Cuándo y cómo comenzó usted su actividad fotográfica?

Desde muy niño me interesó la imagen. Me apasionaba el cine y también las imágenes impresas en papel . Así comencé a apreciar los desnudos en la revista española Estampa o la Pagina Semanal de desnudos artísticos de la Revista Carteles de los años 30. Allí conocí “La Fuente”, del pintor Ingress y la obra fotográfica de Manassé.

A los 17 años me matriculé en San Alejandro en mi búsqueda de la vocación artística por la imagen y el cuerpo. A los 19 años, tras conocer a Ricardo Vigon, se definió mi vocación por el cine. Juntos fundamos el Cine-Club, semilla de la Cinemateca que después yo fundaría en el l951. A los 20 años de edad, fui a trabajar a Nueva York con el objetivo de reunir dinero para comprar una cámara de cine. Pero las cosas, como se sabe, no son como uno las desea. A instancias de Ricardo terminé comprando una cámara fotográfica para ganar algunos centavos haciéndole fotos a conocidos después de mi regreso a Cuba.

Y a pesar de que insistí mucho tiempo en mi deseo de hacer cine, me resigné al fin yadopté la imagen fija en lugar de la imagen en movimiento. Tras haber cultivado muchos temas, a finales de los 70, los alterné con mi búsqueda en el desnudo masculino.


  1. Según conozco, usted comenzó haciendo retratos y después fotos del cuerpo preferenciando a partir de un momento las imágenes del cuerpo masculino. ¿Ha fotografiado otros temas? ¿Qué diferencias de concepto encuentra entre las imágenes de los cuerpos de cada sexo.

Comencé haciendo fotos de moda, publicitaria y editorial que alternaría más tarde con mi trabajo del desnudo masculino. Comencé mis imágenes del cuerpo masculino pues a mi vocación de pionero en el arte le pareció el único género fotográfico virgen. Pero fue tomado como expresión artística personal y no como los otros géneros que seguí cultivando comercialmente.


  1. En una entrevista usted afirmó que en cuanto al cuerpo femenino Ud. prefiere el de mujeres negras ¿Por qué? ¿Sucede igual cuando se trata de cuerpos de hombres?

Sobre el cuerpo negro no solo prefiero el de las negras, del cuerpo masculino recibo el mismo mensaje estético. En ambos casos encuentro más perfección de líneas del mentón a las rodillas, en sus torsos. Mi canon clásico se ve alterado por una estilización que me es propia. Siempre dije que yo era un hijo de Grecia y Hollywood. De este último, en su época dorada, heredé el glamour. Véase Hurrell.

Aunque el glamour no este presente en mi trabajo, bulle en mi cabeza y aunque parezca que que me aparto del tema, siento que es necesario que deje fluir mi pensamiento para enriquecer los conceptos.

Volviendo al cuerpo negro y resumiendo: mayor perfección y estilización  que el del blanco (los glúteos son un ejemplo). Único defecto: las piernas, demasiado delgadas, con gemelos altos o inexistentes visualmente.

El cuerpo del negro, en la fotografía en blanco y negro, se vuelve bronce y el del blanco mármol. 
Pero, lo más importante: la manera de recibir y expresar la luz. En el cuerpo negro la luz se vuelve un milagro con existencia propia (que en algunos casos  he recogido).


  1. Durante su estancia en París conoció a importantes escritores y artistas, Octavio Paz entre ellos, ¿Pudiera hablarme de su relación con el gran poeta mexicano? ¿Y sobre otros personajes que le impresionaron?

Durante mi estancia en Paris de 1950 a 1952 conocí a muchos importantes personajes de la cultura entre ellos Octavio Paz. Visitaba su casa cada día, pues escribía con su primera mujer -la gran escritora Elena Garro- un guión sobre un cuento de Bioy Casares. En la misma época había conocido a Henri Langlois de la Cinematheque

Francaise, Ernest Lindgren del British Film Institute, el gran cineasta Pabst y otras personalidades cinematográficas. Regresé a Cuba en 1952. No fue hasta mi regreso a Paris en el año 57, que conocí a Edouard Tisse, director de fotografia del cine de Eisenstein, a Raymond Vonquel, gran fotógrafo de plateau del cine francés, a Man Ray, a Susan Sontag y sobre todo a la inconmensurable pintora Leonor Fini, que tanta influencia tendría sobre mí como artista y como persona. Ella, que más que impresionarme, jugó un gran papel en mi vida.


  1. Es evidente la presencia del canon de la Grecia dionisíaca en su obra corporal. ¿Considera usted que la impronta clásica seguirá resistiendo los embates y mutaciones del arte actual?

El arte actual coquetea con eso que llamamos "moda". Mientras haya artistas que miren  hacia delante y que sean capaces, con humildad, de situarse en el tiempo, serán capaces a la vez de ver sus raíces y encontrar en ellas la “savia” de sus frutos artísticos actuales y futuros; y lo que usted llama “impronta clásica” será la columna vertebral. Yo siempre he sido un precursor, un pionero y para serlo siempre he tenido puesto un pie en el pasado y otro en el futuro. Comenzar nuestro diálogo ha puesto mi pie derecho en el futuro.


  1. En la tradición intelectual francesa desde Sade hasta nuestros días pasando por Fourier, Baudelaire, Valéry, Bataille y Merleau Ponty el cuerpo y el erotismo han sido temas profusamente tratados. ¿En qué medida ha bebido usted de esas fuentes?

Hay que tener presente que yo no soy un intelectual  sino un artista. Francia ha sido cardinal en mi formación humana, artística y erótica.
Ya desde niño (yo fui muy precoz y muy cubano) iba a ver cine francés que en sus películas mostraba el desnudo femenino sin tapujos.

En el cine Oriente  donde dejaban entrar niños  pusieran lo que pusieran, pude ver a Lucrecia Borgia de Abel Gance, donde Edwige Feuillere salía desnuda de su baño  y Gabrielle Gabrio descubría sus senos o se los llevaba a la boca. También pude ver, con mis padres, en el cine Majestic, La torre de Nesle ó Margarita de Borgoña.
Recuerdo que por la misma época me expulsaron de la escuela Zapata por pintar mujeres desnudas. Los adultos que me rodeaban veían el mal donde yo solo veía belleza. 

Al llegar a Francia en 1950 encontré en Paris la ciudad de mi espíritu. Tenía veintidós años y encontré que el medio parisino era mi medio. Eran jóvenes abiertos y amaban como yo la belleza y el arte por encima de todo lo demás. Pero mi intenso  aprendizaje debía durar poco,  solo el año y medio que pasé en Paris Hice muchas cosas, conocí a mucha gente de la que hablaré cuando corresponda.

Volví a Cuba el primero de mayo de 1952 como ya expresé. Pasé cinco años en Cuba y regresé  a París en 1957. Y desde entonces la cultura francesa, su modo de vivir el arte en lo cotidiano, su apertura, su falta de prejuicios, ha sido un paradigma en mi vida y en mi expresión artística.
Francia fue el primer país en reconocer mi trabajo y logró hacerme visible ante mi mismo, como artista y como persona.


  1. En sus declaraciones y en su obra se advierten términos de culturas orientales hasta el punto que uno de sus libros de fotografías se titula Yang. ¿Me puede hablar de su interrelación con esas culturas?

Siempre me han interesado las culturas “alternativas “. La cultura occidental es imperialista y dictatorial. En el año 51 en Venecia adoré Rashomon la pelicua japonesa de Akira Kurosawa sobre un cuento de Ryonosuke Akutagawa que trata de la búsqueda de la verdad. Esa ha sido la obsesión de mi vida desfigurada por las mentiras de mis contemporáneos. Pero aparte de todo eso Yang significa el principio masculino y no existe en español palabra alguna para expresar todo lo que la palabra Yang abarca.


  1. El cuerpo ha sido fragmentado, distorsionado, convertido en idea y por último en ademán, en un simple gesto. Usted, según creo y veo, se aferra al canon clásico como si fuese un talismán. ¿Qué consideraciones le merecen tales tratamientos del cuerpo por el arte?

El canon clásico nos indicó un camino: rescatar los mortales cuerpos para la inmortalidad del arte. El verdadero artista puede permitírselo todo, pero el resultado puede no ser una obra de arte.


  1. ¿Pudiera hablarme de las dificultades, acosos y censuras que recibió por su trabajo fotográfico?

Durante el Franquismo se me puso en “busca y captura” por unas fotos inocentes. Fue entonces que me fui a Paris para demostrar que yo solo era un artista.


  1. Si le pidiera que contestara con una frase o con una palabra lo que le motivan los siguientes artistas que desde la fotografía han trabajado el cuerpo, ¿qué me diría?

- Von Glóeden-Pluschow:
Dos primos que se repartieron el mercado de imágenes pedófilas para alemanes.

- Edward Weston:
El inconmensurable Weston. Fotografió el desnudo de su hijo con la misma limpieza que fotografió desnuda a Tina Modotti.

- Man Ray:
Un buscador de magias. Tuve el privilegio de conocerle en París.

- Robert Mapplethorpe:
Sobrevalorado.

- Andrés Serrano:
Lo conozco poco.

- Cindy Sherman:
Lo que he visto no me ha entusiasmado.

- Nam Goldin:
La conozco poco.

- Duane Michals:
Maneja el onirismo como buen pisciano.

- George Platt Lynes:
De él se puede aprender todo. Lo mejor y lo peor. Pero consigue hacer bello el “kitsch.”

- Jan Saudek:
Va más lejos que nadie. Desacraliza al cuerpo para convertirlo en una “pincelada”, en una obra de arte.

- Spencer Tunick:
¿Quién es?



1 Me refiero a las profundas y abarcadoras investigaciones de Grethel Morell Otero en Cuba y de Carlos Tejo Veloso en España. En ninguna de ellas, ni en otras similares, aparece nuestro artista. Me refiero respectivamente a: «Pequeñas maniobras. El cuerpo humano en la fotografía artística contemporánea cubana» (inédito), tesis que le valió a Morell Otero el grado de Máster en Historia del Arte por la Universidad de La Habana, en 2006; y El cuerpo habitado: fotografía cubana para un fin de milenio, Universidad de Santiago de Compostela, España, 2009, libro que le otorgó a Tejo Veloso el Doctorado en Artes por ese centro docente.


2Arte y erotismo, vasos comunicantes”, Revista Sexología nro , 200 .



3 En el ensayo “El cuarto cuerpo o el cuerpo perdido del arte cubano” de próxima edición en la revista Fotografía Cubana, me extiendo en consideraciones sobre la obra y la vida de este artista.

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