Germán Puig: La redención por el hedonismo (por Alberto Lauro)

Publicado en Diario de Cuba el 16 de Febrero de 2011

"Soy tan moderno que me permito ser clásico."
Herman Puig



En 1978, el cineasta y fotógrafo Néstor Almendros declaró en una entrevista en Radio y Televisión Española que Germán Puig era el verdadero fundador de la Cinemateca de Cuba. En los últimos cincuenta años, debido a que reside fuera de la Isla, el nombre de Puig ha sido silenciado en la historia del cine nacional.

Germán Puig nació en Sagüa La Grande en 1928, y muy pronto fue consejero del filme El golpe de suerte, dirigido por el poeta, editor y cineasta español Manuel Altolaguirre. Realizador de El visitante, fotógrafo, curador de exposiciones, editor de libros, realizó la primera colección de Desnudos Masculinos en la historia de la fotografía, antes incluso que la editorial Taschen. Estudió Pintura y Escultura en Cuba, y Técnica Audiovisual en París, donde comenzó su serie de fotografías de desnudos, hace más de treinta años.

Juan Naranjo señaló el tratamiento poético de su obra. Según Terenci Moix es "un avanzado del gusto". En su creación —apunta Néstor Almendros— "no sólo es importante lo que muestra, sino también lo que oculta". Pero el retrato más breve y exacto de Germán Puig lo ha hecho Guillermo Cabrera Infante: "es nuestro Cocteau".

¿Cuándo tomaste una cámara por primera vez en las manos?

Yo he sido una cámara toda mi vida y no recuerdo el momento que el artilugio mecánico cayó en mis manos y plasmó mi mirada.

¿De dónde crees que te viene la vocación?

Creo que ya al nacer uno es lo que es, y se va definiendo a través del medio y las circunstancias.

¿A quiénes podrías o puedes considerar tus maestros?

Gran autodidacta, mi maestro he sido yo mismo. Siempre comparando la foto plasmada con mi visión previa. Eso sí, he admirado mucho a Joseph von Stenberg, que dijo algo parecido a esto: "lo que no añade al sujeto fotografiado no hace más que restarle". También he admirado mucho a Richard Avedon. Tal vez ambos hayan sido mis maestros.

¿Cuáles son las temáticas recurrentes en tu obra?

La Belleza, siempre la Belleza visitando objetos, rostros o cuerpos.

Como Andreas Feininger, te has mantenido fiel a las temáticas de tu preferencia, centrado en la composición y el sentido de las formas y la estaticidad.

En esta pregunta ya está la respuesta.

¿Dónde has expuesto?

En París, Hamburgo, Stutgart, Madrid y Barcelona.

A pesar de tu larga trayectoria creativa, ¿por qué te has mantenido al margen de los circuitos de los galeristas y las galerías de arte?

Tal vez mi gran error haya sido considerar el arte como un privilegio de la vida y del espíritu, y no como una mercancía.

¿Qué motivos has tenido para negarte a participar en concursos y premios?

No quiero parecer arrogante o pretencioso pero, por respeto a mi unicidad, nunca he entrado en competencia con otros. Y los premios, si los merezco, ya me llegarán. Entretanto me he limitado a dar lo mejor de mí mismo, siempre al máximo, en la medida que puedo.

¿Tu aislamiento voluntario no te parece una excentricidad?

¿Y quien le ha dicho que mi aislamiento sea voluntario?

¿Qué significa París en tu vida?

De adolescente estaba enamorado de París y del cine. Después de leer Demian, de Hermann Hesse, convencido de la fuerza del deseo, empecé a decir a todo el mundo que me iba a París a estudiar cine. Hasta que Raúl Roa, director de Cultura, y Aureliano Sánchez Arango, ministro de Educación, lo hicieron posible, arrastrados por la magia que generó Hermann Hesse hasta el Germán Puig de hoy.

Háblame de tu residencia en España.

Quiero mucho a España. No es extraño pues soy de origen español por los cuatro costados. Y creo que Cuba es España, como las Canarias, sólo que un poco más lejos. Además, hay que recordar que mi vida es un acto de amor. Es la patria de mi espíritu.

¿Y Barcelona?

¡No lo sé aún!

¿Reconoces en tus fotos de estudio la influencia del clasicismo?

No existe tal influencia. Soy tan moderno que me permito ser clásico.

¿Qué hay de autobiográfico en tus fotos?

Trato de poner fuera la Belleza que llevo dentro.

Con Helmut Newton y Guy Bourdin, al decir de Juan Gatti, se incorpora en la fotografía el elemento de la sexualidad. ¿Lo cree así?

No me lo planteo. Pero... ¿qué me dice de von Gloeden?

Sus fotos son un antídoto contra la caducidad y lo feo, justamente cuando la fealdad ha estado de moda en autores como García Alíx en España.

Sí, mis fotos son un antídoto contra la caducidad y el feísmo imperante, pero no conozco suficientemente la obra de García Alíx para atreverme a decir que él lo cultiva. En cuanto a España, basta con mirar la obra de Outumuro para darse cuenta que eso no tiene lugar.

Igual que Ralph Gibson, has sido seducido por la anatomía humana, ya sea femenina o masculina.

Como a todo ser humano, me seduce la anatomía humana.

¿Crees que la desnudez sigue siendo tabú?

Sí, tal vez mientras exista el Vaticano.

¿Tu obra ha tenido ex profeso una intención polémica y provocativa?

¡Nunca!

¿Nunca te ha seducido el fotoperiodismo o la fotografía documental?

¡Nunca!

¿Qué prefieres: el blanco y negro o el color?

Antes, el blanco y negro. Actualmente, la foto digital me ha hecho considerar el color.

Háblame de tu relación con el cine.

Sería muy largo de contestar. Soy un cinéfilo empedernido. Por ello fundé el Cine Club de la Habana con Ricardo Vigón, y la Cinemateca de Cuba con Henri Langlois [de la Cinemateca Francesa]. Quería hacer cine y, por diversas circunstancias, terminé haciendo imágenes fijas en vez de hacerlas en movimiento.

¿Cuál es tu vínculo con los escritores?

La pregunta es ambigua. Mi primer vínculo con los escritores ha sido el leerlos. Otro ha sido el caso de los escritores que han sido mis amigos o han desfilado por mi vida: Lezama Lima, Gastón Baquero, Octavio Paz, Elena Garro, José Donoso, Mario Vargas Llosa, Juan Marsé, Vicente Molina Foix, Terenci Moix, Ana María Moix, Hugo Regueiro, y mi casi hermano, Manuel Puig. En algún momento todos han dado calor y color a mi vida.

¿Una foto instantánea no es ya una imagen congelada del pasado?

Extraña pregunta. La interpreto. Cuando "congelo", le doy un futuro y una inmortalidad que antes no tenía.

¿Has variado, si ha sido así, tu concepto de la bello, de la belleza que atrapas en tus fotos?

Yo no atrapo la belleza, ella me atrapa a mí; y sólo me libero si consigo que se instale en mis fotos. Más allá del canon, del concepto, la belleza varía y te sorprende siempre como un resfriado inesperado.

¿Percibes el linde entre lo erótico y lo pornográfico?

Es cada vez más impreciso y puede que no exista. El verdadero artista que se expresa sin condiciones o cortapisas nunca será pornográfico. ¡Y más aún, la belleza puede colarse en una obra voluntariamente pornográfica y transfigurarla!

¿Y entre lo moral y lo indecente?

Solo considero moral lo que no hace daño. Y no sé lo que es lo indecente.

¿Consideras que cualquier límite ya es una forma visible o encubierta de censura?

¡Sí! Para alguien sin límites como yo, es la única respuesta posible.

¿Cómo se debe mirar una fotografía?

Cada uno la mira como puede y no hay nada que pueda decirse de cómo debe hacerlo.

¿Y las tuyas en particular?

Me gustaría que fuera con respeto y curiosidad.

La sensualidad salva a tus fotos de la dicotomía entre lo intelectual y lo emocional, pero hay imágenes tuyas que tienen ese inquietante perfil de la estatuaria. ¿Eso es influencia del clasicismo y del neoclasicismo?

No considero mis fotos sensuales. Tienden, eso sí, a la estatuaria, pues los volúmenes son el desafío de la luz. Las influencias que haya en ello se me escapan.

El artista César Saldívar ha fotografiado desnudos con actrices y actores mexicanos y españoles, y Dino Pedriali con muchachos hallados en los bajos fondos de Italia, principalmente de Roma. ¿Dónde hallas tus modelos?

No los busco. Aparecen.

¿Puede ser la desnudez una máscara, la más íntima de las máscaras?

Muy esotérica pregunta. Todo puede ser una máscara, la cultura, el arte, etc.

¿Fue tu formación totalmente autodidacta, como la de Edward Steichen?

No sé cómo fue la de Steichen. En lo que a mi respecta, sí.

La fotografía es arte, pero también producto comercial, ¿no la ve en esa dicotomía entre lo espiritual y lo mercantil?

Difícil de contestar. Hay productos comerciales que tocan lo artístico, pero hay arte que no es en absoluto comercial.

Sebastiao Salgado y Christine Spengler han sido capaces de extraer instantáneas de la belleza de hechos y paisajes atroces. El uno de la pobreza; la otra de las guerras. ¿No has estado tentado alguna vez a buscar lo bello en medio del horror?

Horror es palabra difícil. Para mí no hay mayor horror que la muerte de lo bello. Por eso he estado tentado a fotografiar en la morgue, para rescatar la imagen de cuerpos destinados a desaparecer.

¿Cuándo fotografiaste a tus modelos negros, mucho antes que Robert Mapplethorpe, por qué ocultaste esas fotos y no se expusieron?

Yo no oculté nada.

¿Qué diferencia hay entre el artista y el 'voyeur'?

Si te refieres al artista visual, no hay ninguna a mi modo de "ver".

La moda se empeña en vestir a la persona y tú en desvestirla. ¿Nunca te fue atractivo trabajar para catálogos de firmas de ropa, como Irving Penn o Avedon?

Yo también hice fotos de moda. Mediocres, si se las compara con las de esos grandes que fueron Penn y Avedon.

La ropa o la desnudez, ¿no son las dos caras de la misma moneda del fetichismo?

No me lo he planteado así.

¿Ves influencia de Nadar en tus fotos, padre de la composición y del uso de la luz natural en los retratos?

Pregunta que parte de una premisa. En todo caso es imposible influencia alguna, ya que uso luz artificial y son pocos mis retratos.

Tus fotos siempre transcurren en interiores. ¿Tienes fobia a los exteriores?

Resulta complicado hacer fotos en exteriores de modelos que muestran sus genitales. Y no puedes mover a tu antojo el sol, como mueves un foco.

Es imposible entrevistarte sin tocar el tema de Cuba, país que te vio nacer. Fuiste el verdadero iniciador de la Cinemateca de Cuba, algo que muchos desconocen. Cuéntame sobre este tema hasta ahora desconocido para el público de la Isla. ¿Fue en 1947 o 1948 que fundaste el Cine-Club de La Habana?

Creo que Ricardo Vigón y yo comenzamos a exhibir películas en 1947, pero fue en 1948 que le dimos existencia legal al Cine-Club.

¿Y la fundación de la Cinemateca en 1951?

En 1951 acompañe a Henri Langlois, Director de la Cinemateca Francesa, al Congreso de la FIAF (Federation Internationale des Archives Filmiques), en Cambridge, donde por apoyo de Langlois la FIAF aprobó mi proposición de transformar el Cine-Club de La Habana en Cinemateca de Cuba.

En la década del 60, cuando toda la intelligentzia coqueteó con el castrismo, ¿por qué no volviste a la Isla?

Intenté volver a reavivar la Cinemateca con Ricardo Vigón y anexarla a un Centro Audiovisual que yo fundaría, con la cooperación del gobierno francés, pero me resultó imposible pues en la Isla había otros planes.

El 10 de mayo de 2010 se te rindió homenaje en el Ateneo de Madrid por primera vez públicamente como el verdadero iniciador de la Cinemateca de Cuba, algo que en la Isla no es mencionado por ninguno de los historiadores oficiales del tema. Ha tenido que ser el investigador francés Emmanuel Vincenot el que te sitúe en el lugar que te han escamoteado durante más de cincuenta años. ¿Cómo aprecias el interés creciente de los jóvenes cineastas y fotógrafos cubanos dentro y fuera de la Isla por ti?

¡Vaya pregunta! Con entusiasmo, naturalmente, con curiosidad por los resultados, y algo escéptico, dadas las condiciones actuales.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Es muy largo de contestar, pero voy a resumirlo. Espero que la Belleza me mantenga vivo para disfrutarla y expresarla hasta mas allá de.... ¡mis cien años!

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